¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base a unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
La respuesta a esta interrogante va a depender de la postura filosófica y de la actitud de quien se decida comprobarla, si se considera que el aprendizaje es un proceso muy simple entonces se requieren instrumentos de igual nivel para determinarlo y evaluarlo, de hecho durante mucho tiempo fue y sigue siendo el argumento propuesto por la escuela conductista, pero la problemática no queda solo ahí, porque es un criterio que aún en la actualidad está incluido dentro de los planes de estudio y los hemos estado empleando de forma tan rutinaria que los hicimos parte de nuestra actividad docente, y no basta con revisar que el mundo de la educación está cambiando y que se requieren nuevas propuestas, no podemos negar y suprimir la formación académica conformada en toda una vida y que solo recientemente se cuestiona para poder ser mejorada y superada. Solo con las aportaciones de las nuevas propuestas en los procesos educativos (constructivismo, cognitivismo y aprendizaje significativo) se puede cambiar una concepción acerca de la realidad y trabajar para adecuarla a las exigencias de nuestro contexto, no solo se trata de implementar y copiar, como propuestas se requiere comprender los principios en donde argumentan que el aprendizaje es un proceso dinámico, holístico, integrador, flexible y crítico, y si le añadimos que se va construyendo a lo largo de toda la vida entonces para determinar si se logra el aprendizaje se requieren de variedad de instrumentos, evidencias, desempeños y cambios cualitativos. Basta con hacer comparaciones entre la escuela tradicional y la nueva escuela, en el modelo anterior los criterios establecían aprendizajes de tipo mecánico y memorístico, suficientes para determinar que un estudiante había “aprendido el contenido de las disciplinas”, la nueva escuela plantea una manera diferente de comprobar el aprendizaje, considera como factor determinante el mismo estudiante su potencial y capacidad, no solo se concreta en evaluar y observar el comportamiento, se trata de motivarlo a aprenderá aprender, que los contenidos tengan significancia y le permitan desarrollar tanto habilidades, cualidades desempeños y niveles de consciencia , esta corriente ofrece una nueva perspectiva la cual no hay que utilizarla solo como panacea, ofrece la posibilidad de trascender dentro de la actividad docente, reconsidera también lo importante de la labor docente porque a pesar de que es el estudiante el responsable de su aprendizaje el papel del maestro consistirá en ser guía, tutor y facilitador de la transformación del mismo estudiante.
En la situación actual el fenómeno de globalización abarca todas las dimensiones humanas, y en lo que respecta a la educación es cierto que el concepto de competencia se establece bajo un enfoque empresarial, como una especialización para el desempeño efectivo y eficiente al realizar una actividad o labor productiva, y en este punto se debe ser cuidadoso, el emplear el dogma de que la labor docente consiste en el desarrollo de competencias en los alumnos para solventar problemas laborales, se caería en el error de utilizar a la educación como medio de ideologización y control, de nada serviría apoyarse en las nuevas propuestas emplearíamos las características del modelo tradicional de enseñanza pero de una manera más sofisticada y encaminadas al mantener un sistema regido solo por el aspecto económico.
La actividad docente no se puede desligar de una práctica que favorece el desarrollo del conocimiento mismo que es la teorización y la operatividad conceptual, para poder establecer nuevas formulaciones y metodologías para demostrar nuevas hipótesis al contrastarlas en la realidad actual, y es cierto que el manejo de conceptos llega a representar dificultades para su correcta aplicación pero en el momento de ponerlo en práctica en el diseño de las situaciones que favorezcan el aprendizaje serán asimilables y formaran parte de nuestra construcción del conocimiento.
La respuesta a esta interrogante va a depender de la postura filosófica y de la actitud de quien se decida comprobarla, si se considera que el aprendizaje es un proceso muy simple entonces se requieren instrumentos de igual nivel para determinarlo y evaluarlo, de hecho durante mucho tiempo fue y sigue siendo el argumento propuesto por la escuela conductista, pero la problemática no queda solo ahí, porque es un criterio que aún en la actualidad está incluido dentro de los planes de estudio y los hemos estado empleando de forma tan rutinaria que los hicimos parte de nuestra actividad docente, y no basta con revisar que el mundo de la educación está cambiando y que se requieren nuevas propuestas, no podemos negar y suprimir la formación académica conformada en toda una vida y que solo recientemente se cuestiona para poder ser mejorada y superada. Solo con las aportaciones de las nuevas propuestas en los procesos educativos (constructivismo, cognitivismo y aprendizaje significativo) se puede cambiar una concepción acerca de la realidad y trabajar para adecuarla a las exigencias de nuestro contexto, no solo se trata de implementar y copiar, como propuestas se requiere comprender los principios en donde argumentan que el aprendizaje es un proceso dinámico, holístico, integrador, flexible y crítico, y si le añadimos que se va construyendo a lo largo de toda la vida entonces para determinar si se logra el aprendizaje se requieren de variedad de instrumentos, evidencias, desempeños y cambios cualitativos. Basta con hacer comparaciones entre la escuela tradicional y la nueva escuela, en el modelo anterior los criterios establecían aprendizajes de tipo mecánico y memorístico, suficientes para determinar que un estudiante había “aprendido el contenido de las disciplinas”, la nueva escuela plantea una manera diferente de comprobar el aprendizaje, considera como factor determinante el mismo estudiante su potencial y capacidad, no solo se concreta en evaluar y observar el comportamiento, se trata de motivarlo a aprenderá aprender, que los contenidos tengan significancia y le permitan desarrollar tanto habilidades, cualidades desempeños y niveles de consciencia , esta corriente ofrece una nueva perspectiva la cual no hay que utilizarla solo como panacea, ofrece la posibilidad de trascender dentro de la actividad docente, reconsidera también lo importante de la labor docente porque a pesar de que es el estudiante el responsable de su aprendizaje el papel del maestro consistirá en ser guía, tutor y facilitador de la transformación del mismo estudiante.
En la situación actual el fenómeno de globalización abarca todas las dimensiones humanas, y en lo que respecta a la educación es cierto que el concepto de competencia se establece bajo un enfoque empresarial, como una especialización para el desempeño efectivo y eficiente al realizar una actividad o labor productiva, y en este punto se debe ser cuidadoso, el emplear el dogma de que la labor docente consiste en el desarrollo de competencias en los alumnos para solventar problemas laborales, se caería en el error de utilizar a la educación como medio de ideologización y control, de nada serviría apoyarse en las nuevas propuestas emplearíamos las características del modelo tradicional de enseñanza pero de una manera más sofisticada y encaminadas al mantener un sistema regido solo por el aspecto económico.
La actividad docente no se puede desligar de una práctica que favorece el desarrollo del conocimiento mismo que es la teorización y la operatividad conceptual, para poder establecer nuevas formulaciones y metodologías para demostrar nuevas hipótesis al contrastarlas en la realidad actual, y es cierto que el manejo de conceptos llega a representar dificultades para su correcta aplicación pero en el momento de ponerlo en práctica en el diseño de las situaciones que favorezcan el aprendizaje serán asimilables y formaran parte de nuestra construcción del conocimiento.